lunes, noviembre 07, 2005

NIÑO


Me encuentras jugando con tu hijo, persiguiéndonos el uno al otro por todo el ancho de la playa mientras nuestras risas vuelan alto hasta besar la cresta de las últimas olas. Entonces te veo acercarte a tu amiga y susurrar a su oído como para evitar que te escuche:

-Míralos con que gozo retozan que me han hecho olvidarme de todo y hasta imaginar el buen padre que será –dijiste sonriendo y con las mejillas sonrojadas que delataban el hecho de haberte escuchado.

Entonces me sonreí contigo por dos razones. La primera porque me sentí impresionado con tu halago y la segunda por la ironía que significaban tus palabras pues muy lejos me hallo de abordar semejante responsabilidad. La única razón por la cual somos tan buenos compañeros de juego se debe a que yo también soy un niño, aunque un poco más alto que él.