HOY

Sabes, hoy te soñé… Te recordé tan bella como aquella última vez que te vi. Sonreías todo el tiempo y con cada una de tus risas mi corazón se iluminaba. Hablamos por largo tiempo, de qué, no lo sé, pero lo disfrutábamos tanto. Ambos estábamos tendidos, rendidos sobre la grana del jardín con nuestros brazos cruzados detrás de la cabeza, esperando el cruce de una estrella fugaz a la que entregáramos nuestros más preciados anhelos. El deseo era tan grande que al poco tiempo llegó el lucero haciendo pinceladas por todo el cielo y fue en una de ellas donde decidimos escribir nuestro destino juntos. Tomé tu mano con fuerza para que nunca olvides que me tienes incondicional y al tiempo que mis labios se acercaban a los tuyos, fue que tu mirada, tierna y profunda, me hizo saber bendecido pues me dijo que desde aquella primera vez tu amor ya me era total… Y fue entonces que desperté.

